Enfoque

El cambio a nivel social no se produce en forma aislada. El contexto de todo cambio que provoca un impacto en la gente consiste en un conjunto de dinámicas culturales que determinan de qué manera el colectivo se define a sí mismo, toma decisiones y pone en práctica esas decisiones; la manera en la que los individuos se relacionan con los demás y con el todo; y la imagen que los individuos tienen de sí mismos y del grupo. Para lograr resultados justos y duraderos, estos asuntos culturales tienen que estar esencialmente integrados en el proceso de desarrollo. El enfoque básico a través del cual incorporamos asuntos culturales en el desarrollo humano consta de los siguientes elementos:

  • Participación. Para que las personas puedan apoyar y solidificar el cambio a través del tiempo, tienen que formar parte del proceso de cambio desde el principio. Y no precisamente manteniéndose al margen o como observadores. La participación sólo produce resultados cuando las personas afectadas por el cambio se dedican a definir la verdadera esencia del asunto y a determinar e implementar el proceso de cambio propiamente dicho. Nosotros hacemos posible este nivel de participación a través de grupos de diálogo, de planificación, de toma de decisiones y de implementación que son únicos, adaptables y comprobados.
  • Amplitud. Todo grupo de personas se constituye de segmentos y divisiones: desde partidos políticos hasta niveles de ingreso o género. Cualquier proceso de cambio que no incluya la participación de todos los segmentos no será implementado ni sostenido por todas las personas a través del tiempo, por lo cual el proceso será un fracaso desde el principio. El simple proceso de inclusión es a menudo un primer paso en el proceso de desarrollo que incluye, por primera vez, voces marginadas y dominantes en el diálogo de un grupo en igualdad de condiciones. El próximo paso consiste en asegurar la participación de todas las partes con el transcurso del tiempo.
  • Interconexión. Ningún problema se origina ni se resuelve en forma aislada. Las necesidades y los problemas que exigen un cambio, en primer lugar, se relacionan entre sí. Así como toda persona se define, en parte, según el contexto social al que pertenece, todo problema de corte social sólo puede resolverse en el marco de otras cuestiones. Cuando los problemas se analizan a partir de cómo están interconectados, es posible emprender un camino realista hacia el cambio. Comienzan a surgir soluciones para múltiples asuntos, que solucionan problemas de fondo antes que problemas superfluos y que hacen que aumente la cantidad de personas que están directamente interesadas en una determinada solución. Cuantas más personas se involucren y más profunda sea la solución, mayor va a ser la probabilidad de que perdure el cambio.
  • Duración. El desarrollo de la integración humana puede ser un proceso que se lleve a cabo lentamente, en forma discontinua a través de distintas épocas y generaciones. Las estructuras sociales y los procesos destinados a hacer frente al cambio a través del tiempo tienen que estar integrados al tejido cultural y tienen que perpetuarse más allá del ímpetu de un determinado asunto o momento, lo cual exige un entrenamiento especializado y constante por parte de todos los segmentos y sectores. También hay que afianzar las propias redes de comunicación mediante el desarrollo de la confianza, las mejoras en la comunicación, el liderazgo participativo y las estructuras de gobernabilidad, y la interdependencia saludable.
  • Neutralidad. El Institute of Cultural Affairs asume una variedad de roles: se ocupa de la coordinación, capacitación, asesoramiento, organización y tutoría. En todos los roles que ejercemos, operamos como personal externo neutral anclado en nuestros principios básicos y no en un resultado en particular.

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